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Cultura

  • Escrito por Yadianny Pupo Rojas
  • Categoría: Cultura
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Alicia veía a través de sus sentimientos

Holguín esperaba con grandes expectativas la exposición Mi amiga Alicia, del Premio Nacional de Artes Plásticas 2009, Nelson Domínguez.

Media isla había recorrido ya la muestra (Sancti Spíritus, Camagüey, Guantánamo, Baracoa, Santiago de Cuba) desde que fuera presentada por primera vez un año antes en la Sala Alejo Carpentier, del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, en el marco de la celebración del 26to. Festival Internacional de Ballet de La Habana y del aniversario 70 de la creación del Ballet Alicia Alonso, actual Ballet Nacional de Cuba y de la Jornada por el Día de la Cultura Cubana.

Problemas logísticos casi impiden que la inauguración en la ciudad de los parques ocurriera dentro del espacio Lote, dedicado a las Artes Visuales en la edición XVIII de la Feria Internacional de Artesanía Iberoarte 2018, pero por fin, luego de varias gestiones del Fondo Cubano de Bienes Culturales y el Centro Provincial de Arte los cuadros llegaron desde Santiago de Cuba.

Era casi mediodía y Nelson se preparaba para ofrecer detalles en nuestra revista variada A buen tiempo, cuando me lo encontré y me dio la fatal noticia. Aún no lo publicaban los medios digitales cubanos, pero el Noticiero del Mediodía ya lo anunciaba en sus titulares: había fallecido la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso a los 98 años de edad.

“La primera cosa que me dio fue un momento de cierta tristeza… pero no hay que estar triste porque tuvimos la posibilidad de haber compartido con ella de haber disfrutado de sus grandes ballets, de sus dotes como genio de la danza, así que yo pienso que ese es un regalo que la propia naturaleza humana le ha dado al pueblo cubano”, me comentó horas más tarde durante la concurrida inauguración de la expo, que se presentaba por primera vez como homenaje póstumo a la gran bailarina convertida en leyenda.

“Alicia se adelantó llevando el arte de élite a las masas, pero uno de los grandes méritos de Alicia Alonso es haber llevado la danza clásica al pueblo, mucha gente no es capaz de entender que para ir a una función donde bailara Alicia Alonso había que pagar una cantidad grande sin embargo en Cuba era gratuita. El magisterio en Alicia fue una piedra angular para la continuidad de la Escuela Nacional de Ballet de Cuba”, agrega el pintor, dibujante, ilustrador, escultor, grabador y ceramista cubano.

Lo que nació como una relación personal se convirtió para Nelson en una relación de trabajo, que siempre disfrutó este artista amante también de la danza.

“Yo tengo dos hijos que estudiaron ballet una niña y un niño, y lógicamente para mí era importante que mis hijos tuvieran la posibilidad de conocer a Alicia. Imagínate que hubiésemos sido contemporáneos con Picasso y mi padre hubiera sido amigo de él y no me lo hubiera presentado, me hubiese sentido angustiado y triste.
Esa fortuna la tuvieron mis hijos y en dos o tres ocasiones Alicia visitó mi casa, comió con nosotros…posteriormente hicimos una subasta de un abanico y ese dinero se donó a la escuela de Ballet.
Siempre tuve mucha relación con el Ballet. En mi galería en La Habana se hacían muchas actividades relacionadas con el Ballet Nacional y Alicia iba, a tal punto que tengo una silla ahí que se llama el Trono de Alicia, porque esa era la silla en que se sentaba y para alegría mía me la firmó. La desaparición de Alicia me da fuerza para que continúe mi relación con el Ballet”.

Y de la colaboración entre estos dos grandes artistas de la cultura cubana surgió un sentimiento más profundo de amistad, pero sobretodo de admiración infinita y respeto.

“Después vino la posibilidad de hacerle un retrato que actualmente está en el Museo Nacional de la Danza, Alicia Ave Nacional, y ahí surgió una amistad, respetuosa por su puesto, porque para mí la amistad con personalidades como ella nunca me gustaría que fueran abusivas, lo más lindo que hay es saber que alguien es tu amigo, aunque no te lo diga. Había ocasiones que había ballet y ella decía, ¿ya le guardaron invitaciones para el amigo? Me bautizó como el amigo.
En una ocasión yo fui al ballet a hablar con ella un poco para el retrato y ahí ella le preguntó a Miguel Cabrera que cómo era yo, que quién era yo, porque yo noté que me miraba con una mirada escudriñadora, le dijo, y exactamente era lo mismo que yo estaba haciendo para coger detalles para el retrato, y me di cuenta que ella no necesitaba los ojos para ver, ella veía a través de sus sentimientos”.

¿Qué sentía cuando una figura tan grande de la danza iberoamericana y de la cultura cubana posaba para usted?

“Yo te lo puedo decir, pero tal vez no lo puedas sentir como lo siento yo…es muy posible que el dibujo no te salga en un momento determinado… El último dibujo que le hice a ella posando fue el día 3 de marzo, le hecho tres o cuatro dibujos del natural y eso por supuesto es una gran alegría.
Siempre le quise hacer un retrato al natural a Fidel y por razones equis no tuve la posibilidad. Después de eso lo he pintado mucho a través de fotografías que me ha dado Alex Castro su hijo, pero pinté este cuadro que se llama Pas de deux entre amigos. Es Fidel entregándole una flor, sabía que entre ellos había un gran aprecio, y Alicia desde el principio de la Revolución, inclusive estando afuera, ella estaba muy insertada en lo pasaba aquí.

En el Centro de Arte las personas llevan en sus manos una flor para Alicia, otros descubren en los cuadros el misterio, la pasión, la fuerza de un mito danzante y se toman fotos junto a ellos. Los estudiantes de la Escuela Elemental de Arte Raúl Gómez García bailan algunas de sus obras más famosas: Gisselle, El lago de los Cisnes, Carmen… En ellos renace la obra que la muerte intenta arrebatarnos.

“Alicia se retira en este vuelo suyo al infinito como cuando alguien mira hacia atrás y puede decir felizmente he cumplido, he hecho lo que quise hacer, he dejado la semilla, para que renazca y continúe de nuevo el ballet con la misma fuerza.
Yo pienso que todo el mundo cuando vieron a esas niñas bailar, se les haya puesto los pelos de punta porque es la atmósfera del ballet. Esta exposición será un homenaje póstumo del pueblo no solamente de Holguín, sino de todos los lugares donde se ponga esta muestra a Alicia Alonso”.

Fotos: Wilker López