- Categoría: Holguín
- Escrito por Abdiel Bermúdez Bermúdez
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Sol Río de Luna y Mares: hotel “amistoso” con el medio ambiente
No por casualidad, alrededor de un almácigo se edificó el hotel Sol Río de Luna y Mares, que pertenece al grupo de turismo Gaviota S.A y es administrado por la cadena Meliá.
Se trata, a su vez, del más longevo del polo turístico holguinero, pues se fundó en noviembre de 1991, y durante más de dos décadas la instalación ha respetado el entorno natural como uno de sus valores indiscutibles, en sus más de 11 hectáreas de extensión.
Lo sabe Ingo Stuser, alemán, natural de Hamburgo, que es un visitante “malcriado” por todos los trabajadores, pues fue el primer huésped que tuvo el hotel y no hay quien no conozca sus bromas y su sentido de pertenencia a este espacio vital.
“Desde el día que llegué aquí he visto que los trabajadores son muy preocupados por las plantas, por la naturaleza. Incluso conozco a parejas de extranjeros de varios países que plantaron un árbol aquí mientras celebraban su luna de miel”, asegura el turista, con más de un centenar de viajes a Cuba en su “hoja de ruta”.
La armonía de la infraestructura hotelera con el paisaje natural, es reconocida por los clientes que eligen este destino, donde resaltan las acciones para ofrecer un producto amigable con la naturaleza y a favor de una cultura de la sostenibilidad que avalan el Premio Provincial de Medio ambiente, otorgado el 5 de junio de 2018.
Por ejemplo, el sendero ecológico “Las Guanas” provoca a los desconocedores en un recorrido que habla de los primeros habitantes de la isla, para luego acceder a la llamada Cueva del Ciboney, que simula una gruta funeraria y es un ícono de esta área protegida, plagada de endemismos, con destaque para un cactus que “vive” aquí hace más de 200 años.
Todo antes de llegar al Mirador de Playa Esmeralda, desde donde puede divisarse el mar, pero no las muchas maneras en que se asegura aquí la preservación de los recursos naturales y el fomento de una cultura ambiental.
Lo digo porque allá abajo, a lo lejos, están los cestos de basura y las vallas que “aconsejan” proteger el ecosistema costero, pero son avistables desde el Mirador solo con binoculares.
Sentada en una “tumbona” playera, la canadiense Renata Malage, rodeada de familiares y amigos, reconoce las cualidades de este paraje: “He estado en Cuba muchas veces y esta es una de las playas más bellas que haya visto nunca, con un buen manejo integral, porque la limpian muy temprano, casi amaneciendo, para que podamos disfrutarla”.
Los entendidos aseguran que uno de los balnearios más hermosos del litoral holguinero, merece la condición de Playa Ambiental, marcada por la disminución de las afectaciones al ecosistema costero y el seguimiento de las acciones de la Tarea Vida. Los especialistas han entregado ya la documentación correspondiente, con todos los parámetros cumplidos.
Mientras tanto, al interior del hotel no faltan iniciativas eficaces, como el empleo de dosificadores de gel para evitar el uso excesivo de frascos de plástico, junto al funcionamiento de estos grifos, y la eliminación de los tanques del servicio sanitario y de las bañaderas, entre las fórmulas encontradas para el ahorro de agua.
El uso de aspersores en el cuidado de viveros y jardines que aseguran la replantación, la correcta gestión de los desechos peligrosos, la entrada de televisores de bajo consumo energético y la eliminación de gases contaminantes de la capa de ozono, como el R-22, gracias a nuevos equipos enfriadores, hablan de una labor sostenible, con el mismo arraigo del almácigo que anuncia a todos que el cuidado del medio ambiente en este hotel es una carta de presentación.
