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  • Escrito por Beatríz Galbán Álvarez
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La ciencia frente a la Covid-19

En la medida en que Cuba transita por el distanciamiento social a causa de la Covid-19 la ciencia, la innovación y el desarrollo como armas imprescindibles en la batalla contra la pandemia le confirman a la Isla estar en condiciones  de aportar a la ciencia mundial.

Un día tras otro cuenta la realidad ante la disminución de la tasa de fallecidos por el nuevo coronavirus en la nación caribeña.

En busca de diagnosticadores más sofisticados de la enfermedad, en el uso de fármacos, en catorce proyectos de investigación y por la obtención de una vacuna preventiva o profiláctica con larga duración andan involucrados los científicos.

El uso de medicamentos, generados por la industria biofarmacéutica cubana, ha contribuido a evitar que pacientes aquejados del virus lleguen al estado grave o crítico. El más conocido internacionalmente es el Interferón empleado en China.

Desde entonces existía cierta expectación por conocer sus resultados y según expertos, de una muestra de 700 pacientes tratados con él, sólo el 5 % pasó a la fase de gravedad mientras que ése indicador en el grupo de los que no utilizaron el medicamento, fue de más de un 9%.Vale el Interferón nuestro al igual que los demás productos logrados por empresas de BioCubaFarma, en condiciones muy adversas.

Otros permiten mejorar el distrés respiratorio, modulan la inflamación, impiden que ocurra una inmunosupresión marcada y contribuyen a la calidad de vida post Covid-19. La industria biotecnológica se fortalece y sus medicamentos están a disposición de salvar vidas a enfermos con la Covid-19 en Cuba y en otras latitudes.

En tiempos del SARS Cov2 los investigadores se mantienen ávidos por completar proyectos pues el conocimiento y la voluntad crecen en la búsqueda de alcanzar soberanía tecnológica y la contención de la epidemia. Ante este hacer resalta la estrategia del Centro Nacional de Investigaciones Científicas conocido como el CENIC, institución que acumula una historia con liderazgo ganado.

Los países del Alba-TCP tienen en Cuba a un país que los acompañará siempre porque la nueva economía necesita un enfoque colectivo.

El aporte de la biotecnología es determinante para todos en estos momentos cuando 34 brigadas médicas cubanas demuestran al mundo que la paz, la solidaridad y la unión entre todos los miembros de la Alianza hacen falta para enfrentar las consecuencias de la Covid-19.

  • Escrito por Beatríz Galbán Álvarez
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Grandes de alma

Desde hace días pienso en la obra de amor de la brigada médica de Cuba en la localidad de Crema, en la región de Lombardia. El anuncio del regreso de los 52 valientes que la integran me dejaba sin dormir por las noches hasta que al conciliar el sueño las líneas se aproximaban.

Cuando el 24 de marzo partieron, la mirada era para estos hombres curados de espanto algunos por estar cerca del ébola en África y todos dispuestos a salvar vidas. Italia, un país de cultura milenaria los acogió con muestras de simpatía y gratitud pues el respaldo humanitario sembró más razones para la hermandad mundial.

Al decir del cronista Enrique Ubieta el virus ha revelado la existencia de una juventud deseosa de hacer cosas, de practicar la solidaridad en estos lares, una juventud que la tragedia ha unido, y que de cierta forma, ha despertado en el primer mundo.

Para Cuba hoy la solidaridad es suma de esfuerzos pese a la política genocida del bloqueo y a las sanciones de Estados Unidos. Y es que la solidaridad nace también de la cubanidad, esa que como bandera abrazamos y extendemos al planeta. Ustedes ganaron la admiración de Italia. En estos meses les ha crecido el sentimiento hacia la humanidad.

Entrar a la zona roja, rehabilitar a un paciente, intercambiar conocimientos y experiencias, saberse cercanos al peligro y cumplir los protocolos de seguridad  los devuelve a la tierra que los vio nacer. Entonces pienso. Escribí a los 52 valientes que en Lombardia vieron el rostro más duro del coronavirus. Como grandes de alma llegan a la Cuba que los admira.

  • Escrito por Beatríz Galbán Álvarez
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Por la vida de un país

El control de la Covid-19 en Cuba responde a los preceptos del Sistema de Salud de la República fortalecido desde su origen con el recurso humano y la voluntad gubernamental.

El nuevo coronavirus activó todos los mecanismos de organización por áreas, comunidades y provincias de la isla junto al Ministerio, rector de las acciones en un escenario caracterizado por predicciones, experiencia e integralidad.

Modelos matemáticos, especialistas en epidemiologia, estadística, meteorología y directivos de la mayor de las Antillas  actúan en esta etapa de la pandemia sin desmontar ninguna medida. En estos momentos hay 185 países en transmisión y una alta letalidad indica la urgencia de enfocarse con responsabilidad y disciplina máxime cuando en Las Américas  Estados Unidos y Brasil muestran un patrón de muertes y contagios alarmantes.

La trasmisión autóctona limitada es la expresión del equilibrio entre la sapiencia acumulada y la consolidación de un Sistema de salud a escala global. Para asestar el golpe final a la Covid-19 se escuchan criterios de expertos enfocados en la posibilidad del endemismo el descartar una etapa crítica donde los rebrotes y los picos sean mínimos y la población continúe en un ascenso de cultura y preocupación individual por la vida.

Holguín es hoy uno de los territorios del oriente sin aportar casos a las estadísticas de la enfermedad en más de quince días. Cuba es el segundo país del planeta con pruebas realizadas para detectar la Covid-19 en un estudio poblacional a resaltar en este lado del mundo.

Por otro lado, la Escuela Cubana de Medicina ha privilegiado el empleo del método clínico sobre las tecnologías, hecho que trasciende en las naciones donde Cuba enfrenta el combate contra el mortal virus. Los protocolos con las mejores experiencias internacionales devienen garante de referencia para Cuba con el seguimiento a pacientes vulnerables y patologías que pueden complicar a quien la padezca.

Cada día de esta llamada cuarentena refleja la voluntad política en la batalla por ubicar al ser humano en el centro de las prioridades. Organismos internacionales, personalidades y hombres de gratitud e inteligencia demostradas reconocen a la mayor isla del Caribe como un puntal en la obtención de fármacos para combatir enfermedades infecciosas.

Asestar otras jornadas a la Covid-19 requiere de tiempos de disciplina donde siga primando la seriedad a todas las medidas implementadas por la dirección del país y nadie se crea infalible. Querer la vida es como nunca antes un desafío también para cuando se hable en pasado de un virus sin distinción.