Albergo la esperanza de que más temprano que tarde se cumplan, como es debido, las regulaciones de precios a productos y servicios por parte de los trabajadores no estatales o cuentapropistas, lo cual no vendrá por voluntad propia, sino mediante la exigencia, el control y el chequeo que tienen que ejercer las autoridades facultadas para que eso suceda.
Evidentemente existe una tendencia a no acatar las medidas establecidas por los Consejos de Administraciones, tanto provincial como municipales, pues siguen pululando los precios elevados que se mantienen en la comercialización, como es fácil de comprobar en las tarimas de los puntos e venta en las ferias dominicales, y a diario en los carretilleros que expenden sus productos.
Lo anterior es válido también para el cobro de los servicios del transporte, lo cual ha provocado la disminución de los autorizados a prestar ese servicio por estar renuentes a acatar lo legalmente establecido.
Se sabe que se trata de una batalla que habrá que ganar, sin excesos, pero sin concesiones y que la tarea resultará a todas luces difícil, más no imposible si cada cual cumple y hace cumplir lo que le toca y que involucra a todos los actores involucrados en ese proceso.
Sigo apreciando un débil actuar del cuerpo de inspectores, como también los clientes muchas veces no denuncian las violaciones, y acceden a comprar los productos o pagar un servicio alegando que es la única manera de resolver su problema.
Lo cierto es que las aguas están muy lejos de coger su nivel, y mientras eso ocurra seguiremos tolerando la apuesta por la ilegalidad, para sostener el éxito de negocios particulares que solo benefician a personas inescrupulosas, insensibles y oportunistas.
El panorama es complejo y exige un enfrentamiento ágil y enérgico a los violadores, así como acciones persuasivas que lleven al convencimiento de lo justo y necesario de una medida que cuenta con la aprobación mayoritaria del pueblo. Pongamos todos nuestro granito de arena para salir airosos en el empeño.
Cuando las mujeres de todos los continentes, separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen con el fin común de luchar en pro de la igualdad, la justicia y la paz; las cubanas contemplan también una tradición de casi seis décadas de proclamar la equidad de ambos sexos como un derecho fundamental e indiscutible.
El proyecto social revolucionario desde sus inicios gestó una organización que se trazó como objetivo principal la incorporación de la mujer a la sociedad y al empleo, así como al programa de cambios sociales y económicos en marcha en el país.
De la mano de Vilma Espín, e impulsada por Fidel Castro, la Federación de Mujeres Cubanas construyó un legado de participación para las más de cuatro millones de féminas que hoy la integran. Como es conocido, las federadas poseen entre sus tareas más importantes coordinar la labor de las trabajadoras sociales voluntarias y las brigadistas sanitarias.
Entres sus misiones destaca además el trabajo de las Casas de Orientación de la Mujer y la Familia, un espacio que atiende problemáticas en el seno filial, incluida la maternidad temprana, el alcoholismo o la violencia de género.
Gracias a su apoyo en muchos ámbitos la mujer cubana ha saldado la deuda con su empoderamiento, reivindicando sus derechos e integrándose de manera plena al ejercicio social. Sin lugar a dudas su labor tiene gran impacto, pero reconocido incluso por sus integrantes, a la federación le sobran retos que enfrentar.
Entre ellos se impone el actuar efectivo de los bloques, la participación de todas en las actividades de intercambio, la vinculación y motivación de las jóvenes y el desarrollo de propuestas novedosas en su accionar, por solo citar algunos de los elementos que empañan su óptimo funcionamiento.
Son horas de, a tono con los nuevos cambios que se promueven en el país, buscar formas de renovar y realzar la organización, para que cumpla a cabalidad su empeño en la erradicación del machismo aun vigente en la sociedad y contribuya al verdadero empoderamiento femenino que nos merecemos.
Pero un día como hoy nos recuerda que para ello las cubanas no recurriremos a huelgas sexuales como las representadas en obras teatrales de la antigua Grecia, ni a las posturas radicales de los movimientos feministas norteamericanos donde quemaban sujetadores; porque sabemos ganarnos nuestros espacios a golpe de valentía y esfuerzo, de inteligencia demostrada y de sobradas aptitudes.
El 23 de agosto es en toda Cuba un momento de reflexión sobre los progresos alcanzados, un llamado al cambio, y una celebración de los actos de valor y determinación tomados por mujeres comunes y corrientes que han tenido un papel extraordinario en la historia de nuestro país.
¿Cuánto ha invertido la provincia en recursos materiales y humanos en el enfrentamiento a la situación epidemiológica afrontada en Holguín desde 2014? No es difícil de imaginar que deben ser millones de pesos por concepto de combustibles, medicamentos, atenciones médicas, ingresos hospitalarios; larvicidas, bactericidas y otros productos químicos, así como en personal movilizado en la campaña antivectorial y de higienización, por solo citar algunos renglones.
¿Entre los lugareños existe comprensión de esos gastos y de las peligrosas enfermedades presentes en el entorno, que pueden complicar a miles de personas e incluso llegar a estados graves y provocar la muerte? No, en los dos casos, sin duda alguna. Muchos holguineros no han interiorizado aún el problema, de lo contrario hoy el panorama fuera muy distinto y el dinero invertido en la lucha contra el mosquito trasmisor de varios.
Estas dos interrogantes deberíamos hacérnoslas todos: la población y organismos y entidades, cuyo objeto social prevé servicios vitales como los de higienización, saneamiento y suministro de agua; y a partir de ahí, analizar si de manera individual y colectiva estamos haciendo lo que nos corresponde en nuestros hogares, centros laborales, estudiantiles, en la comunidad y en cada palmo de tierra y aire de las áreas de salud de la provincia y, muy especialmente, en el municipio cabecera, donde es más compleja la situación higiénico- sanitaria.
En el caso particular del mosquito Aedes aegypti podemos afirmar que su presencia la estamos propiciando sin el menor recato. La muestra son los índices de infestación que existe en la casi mayoría de los municipios y, principalmente, en las áreas de salud de la parte urbana de Holguín.
La mayor positividad corresponde a tanques bajos y elevados, cisternas, piscinas y depósitos destruibles y naturales, lo cual indica fisuras en el trabajo de fiscalización y seguimiento de muchos operarios de consultorios médicos, en el de los fumigadores y en todos aquellos vinculados a la campaña antivectorial en las comunidades.
También, tienen su alta cuota de irresponsabilidad y negligencia en esta tarea algunas familias, que aun conociendo que el mosquito trasmite Dengue, Chikungunya, Fiebre Amarilla, Paludismo y Zika, enfermedades todas altamente dañinas al ser humano, les propician cobijo al vector, impiden que se les visite o fumigue la vivienda.
Pienso que hasta la persona más despreocupada debe sentir vergüenza de que otra vaya a su casa o al lugar donde labora o estudia a señalarle descuidos imperdonables de salubridad y organización, que podrían ocasionarle serios problemas a su salud y a quienes la rodean.
Sin embargo, hoy todavía no son pocos los hogares y centros de trabajo y estudiantiles señalados con serias dificultades de higiene, deficiente conservación de los alimentos y de los equipos; y peor aún, con recipientes desprotegidos y positivos de Aedes aegypti (Aa).
Y lo peor aún, la resistencia de algunos en acudir al médico ante síntomas y signos de estar enfermos, lo cual nos perpetúa la presencia del mosquito, porque si hay Aa y has persona enferma el ciclo no se rompe.
Es importante tener presente que el Aa, como los otros culícido, pone gran cantidad de huevos en el agua, que pueden subsistir adheridos a las paredes de recipientes secos por largo tiempo y cuando vuelva a llenarse la vasija se desarrollan en sus diversas fases y después en mosquito, por lo cual hoy en cualquier vivienda o centro laboral donde no se adopten las medidas conocidas es posible darle abrigo a ese insecto.
Recordar siempre, que la participación de la población es imprescindible para lograr el control de ese vector presente en varios municipios de la provincia.
¿Qué pude hacer la población para contribuir a eliminar el mosquito?
• En autofocal cada siete días. • Elimina depósitos que puedan acumular agua, latas, gomas, botellas, cascarones, pomos, etcétera. • Tapa tus depósitos de agua y si tienen abate no lo desocupes completo cuando los limpias. Usa el contenedor de abate en tus depósitos, esto prolongará la efectividad del producto. • Cepille los depósitos del agua de sus mascotas. • Canaliza las zanjas, entúbelas no permitas cúmulos de agua, la primera fase de la vida del mosquito es en el agua. • Elimine roturas de tubería tanto del agua como del alcantarillado y fosas. • Proteja el tubo del respiradero de su fosa con una malla, disminuirá un poco los molestos mosquitos. • Destruya los cascarones de huevos antes de llevarlos a la basura. • Perfore las latas después de su uso. • Proteja sus letrinas, tápelas. • Si usa vasos espirituales cámbiele todos los días el agua, ahí puede haber larvas de mosquitos. • Limpia y chapea tu patio y jardín. El mosquito macho vive y se alimenta • Coopere con los trabajadores de la campaña, ellos se esfuerzan por proteger su salud, siga sus consejos. • Uso del condón, te proteges del zika y de otras enfermedades, como el sida, sífilis, gonorrea, herpes genital etcétera