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Entrevistas

  • Escrito por Claudia Mara Cruz Escalona
  • Categoría: Entrevistas
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De la mano la sensibilidad

Su vocación latente construye el rumbo de muchos jóvenes y niños holguineros. Más de 30 años ha dedicado la Mayor Yamilé Padilla Calzadilla a la reeducación de menores con conductas de impacto social negativo.

Ella es especialista del Centro de Evaluación de la Escuela de Formación Integral Calixto García Íñiguez que pertenece al Órgano de Menores del Ministerio del Interior.

 “Mi vida militar comienza a los 14 años cuando ingresé en la Escuela Militar Camilo Cienfuegos. Luego cursé estudios en la Academia del Minint donde me gradué de Licenciada en Derecho y Especialista en Reeducación de Menores. Mi motivación fue la vocación que siempre tuve por ser militar y ello me ha llevado a la permanencia durante tanto tiempo en el sector”

“El trabajo con estos menores es muy bonito, sacrificado y suscita mucha ternura, pues se dedica a la atención a quienes han tenido nefastas situaciones en la vida ya sea por condiciones objetivas o subjetivas y que los llevan a tener una conducta agravada de impacto social negativo o cometer hechos que la ley tipifica como delitos. Con estos niños incidimos de manera individual y con su entorno, familia, factores muy importantes para ayudar a restituirlos. El fin fundamental es lograr que reviertan las malas conductas y que se integren como entes útiles a la sociedad”.

La Escuela de Formación Integral Calixto García Íñiguez de la provincia de Holguín desempeña un papel fundamental en este propósito. Sus profesionales emprenden cada día una ardua tarea con los espacios personales y la comunidad.

“Los retos de esta labor son muchos. El principal crear en estos niños sentimientos, pensamientos, hábitos no adquiridos con anterioridad; pero sobre todo transformar el medio donde se desarrollan, personas con quienes se relacionan, comunidad, familias disfuncionales y las causas de sus comportamientos. Realizamos un diagnóstico de estos y proponemos medidas que en realidad subsanen estas actitudes”

“Esta  escuela es parte de mi vida; un centro con un colectivo muy dispuesto a darlo todo, donde predominan las personas jóvenes con muchas motivaciones y deseos. Ellos reciben hoy, con beneplácito, de nosotros los más experimentados todo el conocimiento. Hemos logrado que numerosos niños sigan el camino correcto, que familias funcionen sobre la base de la normalidad y esta es la mejor retribución, nos demuestra que vale la pena el sacrificio realizado”.

Múltiples experiencias han marcado la vida social y personal de Yamilé. Las motivaciones y logros son parte de los frutos diarios de su actuar.

“Esta escuela es una escuela para nosotros también. Cada caso es diferente y cuando los estudiamos a veces los extrapolamos a nuestras vidas. Son experiencias que nos sirven para no errar en nuestras actuaciones. Además, me ha servido para darle valor a la familia, visualizar el papel que desempeña en la formación de las nuevas generaciones y el apoyo a cada uno de sus miembros. Gracias a la mía he logrado mis metas y aspiraciones tanto en la vida personal como labora. Ellos me estimulan, me incitan, e incluso en algunos momentos han suplido funciones de mi responsabilidad en el hogar”

“Tengo dos hijos a los cuales he educado con los preceptos, conocimientos y vivencias que de mi trabajo he podido obtener; el resultado, son dos personas buenas, integradas y sobre todo muy sensibles, una cualidad muy importante: las personas sensibles hacen cosas buenas”.