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Entrevistas

  • Escrito por Rocío Rosales del Río
  • Categoría: Entrevistas
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Aplausos en Holguín que se sienten en Italia

Para el Dr. Jorge Luis Quiñones Aguilar, Especialista en 2do Grado en Medicina General Integral, no existen misiones imposibles.

Me confiesa que cuando de salvar vidas se trata, realmente no lo piensa dos veces y da el paso al frente, sin importar cuán lejos esté de la familia o los peligros a los que se enfrentará. Tampoco le surgió alguna duda al partir hace algunos años hacia Pakistán, Haití o Venezuela y más reciente hacia Sierra Leona para luchar contra el ébola.

Hoy, Jorgito, como cariñosamente le llaman los amigos y la familia, es uno de esos holguineros que se encuentran en la primera línea contra el coronavirus en la localidad de Crema, Lombardía en Italia. (…) Nos llamaron y no sabíamos para que país iríamos y dimos el sí porque estábamos conscientes de la necesidad que había, la necesidad que tenía el mundo, sin importar el país que fuera.  Pensando en el bien de la humanidad y en el bien de nuestro propio país, pues al protegerlo estamos protegiendo a nuestra familia, a nuestras personas queridas, dimos el sí y aquí estamos.

La noticia de su partida para Italia coincidió con la discusión de la tesis de maestría de su hermana Mariuska Quiñones. Su madre, Maritza Aguilar, profesora jubilada, lo llamó para contarle de los excelentes resultados de Mariuska y en ese momento, Jorge Luis le comentó, que había sido seleccionado para ir a Italia. (…) Ahí mismo me tembló la vida, nos cuenta Maritza, aunque ya lo esperaba por su experiencia en misiones anteriores, me di tremendo susto. Hoy, desde Italia, nos transmite confianza, seguridad y dice que no nos preocupemos, que él regresa como siempre, sano y salvo.

Llegar a Italia suponía también enfrentar cambios de horarios, adaptarse a fuertes rutinas de trabajo y extremar las medidas higiénico sanitarias, pues este, es un país al que le duelen más de 24 mil muertes por Covid-19.

Según nos cuenta el Dr. Quiñones; la acogida de la Brigada Médica Cubana ha sido excelente. Todo el mundo nos saluda, nos da muestra de afecto, de cariño y, sobre todo, de agradecimiento. Los: ¡Gracias Cuba, Gracias Doctores ¡, se repiten a cada instante. Las escasas personas que caminan por la calle, que andan en sus autos, nos saludan y también nos dan muestras de agradecimiento, eso ha sido algo muy bonito. También los pacientes se han manifestado y una vez que se les da el alta nos dicen gracias Cuba y eso nos reconforta bastante, pues es, en definitiva, lo que vinimos a hacer este país.

La preparación obtenida por el Dr. Quiñones en su lucha contra el ébola en el África Occidental, sin dudas, fue vital para enfrentarse hoy a la Covid-19 en Italia. En Sierra Leona, estaban sometidos a altas temperaturas y el soportar el equipo de protección que escondía su rostro, fue un entrenamiento que hoy, le da más seguridad y confianza para trabajar con los pacientes sin miedo al contagio.  

Nuestra seguridad es vital. Contamos con todos los medios de protección, el equipo es muy parecido al del ébola y eso nos da un poco de tranquilidad para desarrollar nuestro trabajo pues al sentirnos seguros hacemos las cosas con mayor calidad. Trabajamos con los pacientes, realizamos todos los procederes que están establecidos y también fuera del hospital cumplimos con todas las  medidas de seguridad. Nos mantenemos a un metro de distancia de nuestros compañeros, usamos el nasobuco y evitamos tocarnos con las manos la boca y la nariz. Es importante también el lavado de manos, estas son conductas vitales que hemos incorporado todo el tiempo en nuestro trabajo y en nuestra vida cotidiana.

El también Especialista en Promoción de Salud y Prevención de enfermedades del Centro Provincial de Higiene en Holguín, quedó impactado ante la desolación que hoy caracteriza a las calles de Italia. (…) Mucho nos ha impresionado ver como una ciudad inmensa, con un desarrollo social tan importante, está totalmente desolada, en silencio, sin personas en sus calles. Solo se escuchan y se repiten con cierta frecuencia, las sirenas de las ambulancias trasladando a los pacientes hacia los servicios de urgencias. Esas son cosas que impresionan y que impactan, pues estamos acostumbrados a ver a Italia, desde la visión de un país desarrollado del primer mundo, con un gran desarrollo económico y hoy verlo en estas circunstancias, impacta y entristece mucho.

Luego de casi un mes de su llegada a Lombardía, nos refiere que los pacientes atendidos en el Hospital de campaña en el que trabajan, tienen una evolución satisfactoria. (…) Los enviamos a sus casas luego de 48 horas sin sintomatología como se rigen los protocolos establecidos acá en Italia. Si hay signos de descompensación se envían a un servicio donde las condiciones de ventilación son superiores, pero tenemos la referencia de nuestros compañeros que están en estos servicios y también nos comunican que sus pacientes se recuperan rápidamente.

En los últimos días ha habido un ligero descenso en la cantidad de casos que se admiten en nuestro servicio. Esto no quiere decir que exista un control total de la situación, pero sí que hay una cierta mejoría. Eso nos reconforta, pues lo que estamos haciendo, repercute en esta población que vinimos a ayudar y a prestarle servicio.

A pesar de que las horas de trabajo ocupan la mayor parte de su rutina diaria, hay algo que no puede faltar en la vida de Jorgito y para la mayoría de los cubanos y es el café. Si no, que lo diga su mamá Maritza quién, a pesar de la premura, no olvidó colocar en su equipaje un colador, azúcar y café de la bodega para que pudiera colar. Ya en Italia, le hicieron llegar otros recursos y como su habitación es la que tiene fogón, se ha convertido en el lugar de encuentro con sus compañeros para esperar una tacita y aprovechar y preguntar por la familia, por los pacientes, conversar y por unos instantes sentirse más cerca de su tierra, mientras degustan el café.

Son las tres de la tarde en Italia cuando en Cuba rompen los aplausos por la vida. Pero seis horas de diferencia, por el cambio de horario, no impiden que el Doctor escuche cada aplauso que le regalan sus familiares, sus vecinos, sus amigos y el pueblo de Cuba. (…) Los aplausos de nuestra familia y vecinos los he vivido, los he visto, pues me los han hecho llegar y eso nos alegra, que nuestro pueblo, que es a quien le rendimos cuenta en primer lugar, reconozca lo que estamos haciendo, no solo nosotros acá en Italia, sino todos nuestros colegas en cualquier parte del mundo y de igual forma los que allá en Cuba cuidan de nuestros vecinos, de nuestros amigos, de todos. Esos aplausos los sentimos y, sobre todo, en la distancia, los sentimos en el corazón.

Y es que, para este galeno cubano, holguinero y patriota, este es el mejor reconocimiento, los aplausos de todo un pueblo. Soñó con ser médico y hoy, colma de orgullo a su familia pues se ha dedicado por entero a repartir salud por el mundo y ya es imitado por sus sobrinos quienes, desde la inocencia, se visten como doctores, al igual que su “tito” porque quieren ser como él, y sus aplausos son los primeros que rompen el silencio.

Un aplauso que daremos más fuerte que nunca cuando regresen todos a la Patria con la dicha del deber cumplido.