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Historia

  • Escrito por Roberto Ortíz del Toro
  • Categoría: Historia
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“Aquí no se rinde nadie c…”

En pleno fragor del combate, durante la sorpresa de Alegría de Pío, se escuchó una voz enérgica que ante el llamado a la rendición por parte del enemigo contestó: “Aquí no se rinde nadie c…”, viril expresión de convicción profunda en la lucha que recién comenzaba en la Sierra Maestra contra la tiranía de  Fulgencio Batista en Cuba (1952-1958).

Quien pronunció la histórica frase fue el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, un joven de origen humilde que participó en el asalto al Cuartel Moncada, estuvo encarcelado en el Presidio Modelo de la entonces Isla de Pinos; desembarcó como expedicionario del yate Granma, y conquistó a puro mérito el grado de Comandante de la Revolución.

Este 11 de septiembre se conmemora el duodécimo aniverario de su desaparición física, ocurrida en 2009, pero su vida y su obra lo mantienen vivo en el recuerdo de la Patria agradecida a la cual prestó una brillante hoja de servicios.

 Tuve el privilegio y el honor de trabajar como periodista de la Agencia de Información Nacional (AIN), actual Agencia Cubana de Noticias (ACN) en la antigua provincia de Oriente, cuando Almeida se desempeñaba como Delegado del Buró Político con sede en Santiago de Cuba.

En el cumplimiento de mi labor reporteril di cobertura a las delegaciones de alto nivel que visitaban la antigua provincia de Oriente, acompañadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, eventos en los cuales obviamente estaba presente el Comandante Almeida.

De igual forma le acompañé en numerosos recorridos, reuniones, eventos, y otras actividades, todo lo cual me posibilitó aquilatar sus dotes de dirigente político, sensibilidad artística y humana, así como otras características de su personalidad.

Algo que siempre me impresionó en su actuación y despertó mi admiración por el Comandante Almeida, fue su amor por los niños, su trato caballeroso con las mujeres, y su nivel de exigencia ante el cumplimiento de las tareas revolucionarias.

De sus muchas anécdotas cito las siguientes: Durante el viaje hacia una reunión en la Loma del Yarey, donde se celebraban importantes encuentros de las direcciones políticas y administrativas del territorio oriental, comentó con sus acompañantes que no veía avances en la gestión de dirección.

Al llegar pidió que todos los participantes estuvieran sentados mientras él permaneció de pie y dirigiéndose a uno de los presentes le preguntó si sabía por qué él era Comandante. El compañero respondió que por sus valores como revolucionarios, sobradamente  demostrados  antes, durante y después del triunfo de la Revolución.

El colofón fue un prolongado aplauso seguido por las palabras de Almeida que dijo a los presentes que era Comandante por lo antes dicho y porque nunca había dejado de cumplir una tarea asignada por Fidel, y esta de dirigir la provincia de Oriente corría el riesgo de incumplirla por la actitud de ustedes. Entonces añadió:” No se engañen, voy a cumplir con Fidel”.

Un trayecto frecuente durante su permanencia en Santiago de Cuba fue el recorrido desde la ciudad hasta Siboney. En uno de aquellos viajes, al llegar a Santiago convocó una reunión y explicó a los participantes la idea de hacer monumentos dedicados a los caídos en el asalto al Moncada.

Responsabilizó a los encargados de planificar, diseñar y realizar las obras, y se asignó la correspondiente a su amigo y constructor como él Armando Mestre: “La de Mestre la hago yo", dijo.

A pesar de sus altas responsabilidades supo simultanear su infatigable labor como dirigente revolucionario con la creación artística, traducida en más de 300 composiciones musicales de su autoría, y escribió una docena de libros, En la edición de 1985 obtuvo el Premio Casa de las Américas con el título Contra el agua y el viento, que narra los sucesos del paso del ciclón Flora en octubre de 1963.

Sirvan estas líneas como un modesto homenaje que tributo al Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque,  un hombre al que recordaré siempre como paradigma de firmeza revolucionaria, valentía, patriotismo y compromiso con la Revolución cubana, .al conmemorarse este 11 de septiembre el duodécimo aniversario de su desaparición física.