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Historia

  • Escrito por Roberto Ortiz del Toro
  • Categoría: Historia
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Máximo Gómez Báez, genio militar y pensamiento revolucionario

El 17 de junio de 1905 falleció en La Habana el Generalísimo Máximo Gómez Báez, un hombre que aportó a las gestas independentistas cubanas del siglo XIX contra el colonialismo español, su genio militar, talento político y pensamiento revolucionario.

Bastaría esta valoración que sobre el ilustre mambí, nacido en Baní, República Dominicana, y convertido en cubano por derecho de conquista hiciera el Comandante en  Jefe Fidel Castro, líder histórico de la Revolución cubana:

Gómez “debió considerarse cubano, ciento por ciento, mil por mil, desde el primer día en que empuñó las armas en favor de la independencia de Cuba. Y luchó 10 años, y fue el más brillante jefe y maestro de jefes cubanos”.

Su brillante trayectoria lo llevaron a batallar durante más de 30 años en los campos insurrectos cubanos, período durante el cual participó en alrededor de 235 combates y solo resulto herido en dos ocasiones.

Sobresalen entre sus proezas militares, que lo catalogaron como un magnifico estratega, la primera carga al machete, un arma que se convirtió en la más temida por los españoles, y la invasión de Oriente a Occidente, que protagonizó junto con el Mayor General Antonio Maceo Grajales.

Un hombre con tantos méritos y servicios prestados a la causa de la libertad de Cuba, debió enfrentar en la etapa final  de su vida circunstancias que pusieron a prueba su integridad política y moral, su humildad y modestia, su ética y principios revolucionarios.

Hay que recordar que en marzo de 1899, ya concluida la Guerra Necesaria, La Asamblea del Cerró aprobó la destitución de Gómez como General en Jefe del Ejército Libertador cubano y la eliminación definitiva de ese cargo, lo que motivó que él redactara un manifiesto a la nación, en el cual expresó:

(---)“Desde que el poder opresor abandonó esta tierra y dejó libre al cubano, volví la espada a la vaina, creyendo desde entonces terminada la misión que voluntariamente me impuse. Nada se me debe y me retiro contento y satisfecho de haber hecho cuanto he podido en beneficio de mis hermanos. Prometo a los cubanos que, donde quiera que plante mi tienda, siempre podrían contar con un amigo."

Máximo Gómez Báez falleció el 17 de junio de 1905 en La Habana. Tenía 69 años de edad. No poseía riqueza personal, pero si contaba con el cariño, respeto y admiración de un pueblo agradecido, que lo acogió como un hijo insigne de la Patria.