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  • Categoría: Historia
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Milicias Nacionales Revolucionarias, bastión inexpugnable en defensa de la Revolución

El 26 de octubre de 1959 los principales dirigentes de la Revolucióncubana, encabezados por el Comandante en Jefe Fidel castro Ruz, convocaron al pueblo de La Habana para un acto que tendría lugar en la plaza ubicada frente al Palacio Presidencial.

El propósito de la cita consistía en realizar una enérgica denuncia de las agresiones de que era víctima nuestro país, perpetradas desde los Estados Unidos, con el deliberado objetivo de derrocar a la triunfante Revolución instalada en el poder  con la victoria del primero de enero de 1959 sobre la tiranía batistiana.

Ya estaban en marcha las medidas adoptadas por el gobierno revolucionario; se aplicaba la justicia a los criminales de guerra de la tiranía de Fulgencio Batista y a los malversadores del erario público, y comenzaban a introducirse cambios como la primera Ley de Reforma Agraria, rebaja de alquileres de las viviendas, de tarifas telefónicas y eléctricas, y se había celebrado el 26 de julio con una extraordinaria concentración de campesinos  en La Habana.

Las autoridades cubanas habían protestado ante el Gobierno de Washington por vuelos de aviones piratas que violaban nuestro espacio aéreo e incendiaban cañaverales y otros objetivos económicos.

El 21 de octubre aviones procedentes de Estados Unidos ametrallaban la ciudad de La Habana, con el saldo de dos muertos y 50 heridos, acción reivindicada por el traidor Díaz Lanz desde Miami.

Para condenar semejantes hechos, miles de cubanos se concentraron ante el Palacio Presidencial, donde el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, realizó una enérgica denuncia, ocasión en la que expresó la necesidad de elevar la capacidad defensiva y combativa del país contra esas agresiones, y anunció la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR), como un brazo armado para defender las conquistas del pueblo.

Ese acto se recuerda también por ser la última vez que el Comandante Camilo Cienfuegos se dirigiera al pueblo, ocasión en la que ratificó la decisión de los cubanos de defender su Revolución, como un compromiso de honor con los héroes y mártires que hicieron posible la victoria de enero. Dos días después desapareció físicamente el Héroe de Yaguajay, tras acabar con un intento sedicioso protagonizado en Camagüey por el traidor Hubert Matos.

La avioneta en que volaba de regreso a La Habana, desapareció en el mar si dejar ningún rastro, a pesar de la intensa búsqueda realizada, segando la vida de quien con justicia fue calificado por el Comandante Che Guevara como el más brillante de todos los guerrilleros.

En sus palabras Camilo enfatizó: “Esta manifestación de pueblo, estos campesinos, estos obreros, estos estudiantes que hoy vienen a este Palacio nos dan energías, nos dan las energías suficientes para seguir con la Revolución, para seguir con la Reforma Agraria, que no se detendrá ante nada ni nadie. Porque hoy se demuestra que lo mismo que supieron morir 20 mil cubanos por lograr esta libertad y esta soberanía, hay un pueblo entero dispuesto a morir si es necesario por no vivir de rodillas”.

Y más adelante resaltó el Héroe de Yaguajay: “ De rodillas nos pondremos una vez y una vez inclinaremos nuestra frente y será el día que lleguemos a la tierra cubana que guarda veinte mil cubanos, para decirles... ¡Hermanos, la Revolución está hecha, vuestra sangre no se derramó en vano...”

Esas Milicias han sido las que enfrentaron la invasión mercenaria por Playa Girón, las que se movilizaron durante la Crisis de Octubre, las que han repelido ataques y agresiones de nuestros enemigos, las que libraron victoriosos combates en la limpia del Escambray y la lucha contra bandidos, en fin, las que ante cada intento de agresión a la Patria, han dicho presente y hoy constituyen ese poderoso brazo armado de la Revolución que son las Milicias de Tropas Territoriales.

Nuestros milicianos han sido consecuentemente fieles al pensamiento de Camilo, cuando dijo que el ejército es el pueblo uniformado, fieles a la confianza depositada en ellos desde los primeros momentos por el  Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y fieles a la irrenunciable consigna que enarbola nuestro pueblo ante cada peligro y amenaza: ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!