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Igualitos, luego de 40 primaveras

El reencuentro siempre será emocionante, más si después de 40 años se reúnen en la escuela que los hizo convertirse en hombres y mujeres de bien. Se hacen llamar los Igualitos, pues ni el tiempo ni los acontecimientos, aún cuando los premien con arrugas, libras de más y algunas canas, les transforman el espíritu.
Ellos formaron parte de la primera hornada de estudiantes que acogió el IPVCE José Martí en 1978, año de su fundación. Durante 6 cursos compartieron los más disímiles eventos. Recibieron los mejores conocimientos de sus inolvidables profesores, aprendieron a vivir plenamente, descubrieron conceptos y fórmulas, desterraron individualismos y se elevaron como seres humanos.
Desde hace 5 años crearon la iniciativa, momento que toman como excusa para sentirse nuevamente aquellos adolescentes de uniforme azul y monograma.
Vinieron provenientes de lugares de toda Cuba, hicieron un alto en su presente para volver al pasado, e incluso desde tierras lejanas mandaron sus mensajes. Desde la ciudad de Caracas, Rogelio Polanco, embajador de Cuba en Venezuela y fiel compañero de este grupo suigeneris los acompañó en sentimiento.
Por los rumbos de la memoria transcurrió el encuentro. Recordaron amores apasionados, amigos verdaderos y maestros entrañables. Entre risas compartieron parte de ese patrimonio personal de anécdotas hilarantes, trastadas irrepetibles y secretos inconfesables.
Para ellos fue una jornada de obligada nostalgia, de felicidad intensa y de orgullo infinito, pues hace cuatro décadas la existencia unió en tiempo y espacio para siempre, a quienes estudiaron en el IPVCE José Martí Pérez.
Y aunque la vida les ha dispuesto caminos y metas diferente a todos los une el amor y la añoranza de la época compartida. El lazo indestructible del afecto nacido en esta escuela es la mejor muestra de que la amistad se prolonga y a través de los años sobrevive sin importar la distancia.
